¿Qué hace la Iglesia en las cárceles?

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Pastoral Penitenciaria

 

 

Los días 9, 10 y 11 de febrero de 2015 se llevó a cabo la Reunión Provincial Nacional de Pastoral Penitenciaria en Bahía de Matanchén, San Blas, Nayarit, donde participaron sacerdotes y laicos responsables de esta pastoral en las distintas diócesis que conforman la Provincia de Guadalajara.

 

“Las cárceles no readaptan”

Mons. Andrés Vargas Peña, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México y responsable de la Dimensión Episcopal para la Pastoral Penitenciaria, en entrevista para La Senda afirmó que en la actualidad la sociedad mexicana se encuentra fracturada a causa de la delincuencia, la violencia intrafamiliar, el crimen organizado, la venta y el consumo de drogas, los secuestros, y pareciera que la única respuesta ante esta situación es la cárcel, pero también allí existe una crisis, ya que no se está ayudando del todo a la rehabilitación social “Es una desgracia que las cárceles no están readaptando socialmente a los internos y es, hasta ahora, la respuesta, pareciera la única que se da ante una situación de violencia, ante una situación de deterioro social que lleva a las personas a quedar recluidas”.

Por su parte, el Padre José Refugio Castañeda Barrera, secretario ejecutivo de la Dimensión de Pastoral Penitenciaria, dijo que en su trabajo pastoral enfrentan la crisis del sistema penitenciario que no re-socializa ni readapta a los internos y, en muchos casos, promueve la organización delincuencial. “Hay criminales muy fuertes y hay personas que por un delito común o por un error tienen qué convivir entre ellos. Entonces, lo que pareciera que es un lugar de readaptación, se puede convertir en una escuela del crimen. El problema es porque existe una sobrepoblación, no hay instalaciones suficientes”.

 

Sobresaliente el trabajo del laico

La Iglesia Católica, preocupada por esta realidad, lleva a cabo diversas actividades para acercarse a los presos y sus familias, y lo hace a través de la Pastoral Penitenciaria, que trabaja a favor de las personas privadas de su libertad, así como de sus familias. En esta área sobresale el trabajo incansable de los laicos, quienes acuden con frecuencia a los penales para llevar la Buena Nueva a los internos. Esto implica una fortaleza interior y una preparación de todo tipo, pero sobre todo tienen muy claro que van a ofrecer la Palabra del Señor y su mensaje de salvación.

Mons. Vargas Peña reconoce que son los laicos quienes preparan el camino para que los presos tengan un reencuentro con Dios y con su Iglesia: “Los trabajadores, los que pican piedra, los que abren la tierra, son los que van a la pastoral, sistemáticamente, cada ocho días o dos veces por semana en algunos lugares, excepcionalmente, al menos, así lo considero en mi caso. Ellos realmente abren un camino muy hermoso, de tal manera que cuando llega el sacerdote, ellos han preparado y uno llega a ofrecer la santa Eucaristía, por ejemplo, a confesar. Creo que han hecho un trabajo muy hermoso, de mucha validez y, uno llega, en cierta forma, a cosechar, pero también a alentar. La presencia del sacerdote me parece que corona, pero también alienta el trabajo de los laicos”.

Encarcelados con hambre de Dios

La presencia de la Pastoral Penitenciaria en las cárceles es un regalo de Dios, quien no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, y el Padre Castañeda Barrera, en su experiencia, comparte que descubre en los internos hambre de Dios: “Independientemente de la actitud y del error que haya cometido el hermano interno, le presentas la Palabra de Dios y la recibe con emoción, tiene mucha hambre y mi actitud con ellos es de hermano, de amigo y entro a un penal y convivo con ellos, independientemente si voy a celebrar la Eucaristía, a confesar, a dar un retiro espiritual; estar con ellos ha sido una muy bonita experiencia”.

“Ante la Palabra de Dios ellos se sienten como cobijados, como arropados, como amados por Dios. Cuando una sociedad los está rechazando por el error o el delito que hayan cometido, la Iglesia les presenta esa mano amiga, ese rostro paterno de Dios y ellos se sienten amados”, continuó diciendo el Padre Cuco Castañeda.

 

Ver a Jesús en el preso

Según datos de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, existen actualmente cerca de 3 mil agentes de pastoral penitenciaria en todo el país, entre sacerdotes, religiosas y religiosos, seminaristas, laicas y laicos, que trabajan intensamente para atender a la mayoría de los presos, al menos una vez por semana, llevando apoyos de catequesis, oración, propuestas de conversión, asistencia legal, proyectos productivos, alimentos y medicinas.

Y es Dios quien los sostiene y fortalece en todo momento para verlo presente en los hermanos encarcelados, como lo argumentó Mons. Vargas Peña: “Debemos de tener aquella óptica que nos relata el Evangelio, de Jesús que iba cansado, que iba con los suyos a descansar, pero cuando mira a las personas que están agobiadas, hambrientas, se conmueve. Es importante tener esta sensibilidad y ojos para la gente más pobre, para la gente más necesitada”.

 

Ayuda a los familiares

Uno de los retos de la Pastoral Penitenciaria es el trato con los familiares de los presos, ya que ellos están dolidos, lastimados y les cuesta hacerles ver que el familiar interno se equivocó, pero que tiene otra oportunidad, puntualizó el Padre Castañeda, quien hace la siguiente invitación a todas las personas que tienen algún familiar en la cárcel: “Acérquense a sus diócesis, allí se les puede dar información sobre cómo ingresar a la cárcel, ya que se debe tener una preparación sobre qué hacer dentro de un penal y cómo acudir a las autoridades que marcan lineamientos para actuar, eso les ayudará mucho”.

“Respecto al delito que cometió su familiar –abunda el sacerdote–, les recomiendo ser muy discretos y solamente compartan esa experiencia con quien está al frente de la pastoral de su diócesis, él sabrá ayudarlos y apoyarlos en esta situación para que su familiar sea atendido adecuadamente”.

La Reunión Provincial Nacional de Pastoral Penitenciaria fue una preparación previa al Encuentro Nacional que se llevará a cabo en Tlaxcala, en la última semana de este próximo mes de julio, donde se reunirán entre 800 y 900 personas que colaboran en la Pastoral Penitenciaria en las distintas diócesis mexicanas. En dicha reunión provincial también se compartieron experiencias y se planteó la necesidad más urgente que están viviendo los hermanos internos, y sobre cómo hacerles presente el mensaje del amor de Dios.

 

Comisión Diocesana de Comunicación

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