El silencio de José

José envuelto en el misterio de Jesús

De José apenas sabemos algo y lo conocemos por los Evangelios. Sabemos que fue un humilde carpintero, el esposo virginal de la Virgen María y el padre virginal del Hijo eterno de Dios, un “hombre justo” (Mt 1,19). José fue todo de Dios como hombre justo, todo de María como esposo suyo, y todo de Jesús como su padre; él le da una descendencia a Jesús.

Juega también, un papel importante en la historia de la salvación: el ser testigo silencioso del misterio de Jesús, pues llevó adelante la paternidad con todo lo que implicaba: no solo sostener a María y al niño, sino también enseñarle el misterio, llevarlo a la madurez del hombre; san José acompañó el gran misterio de la encarnación, lo custodió y lo protegió.

Fue adornado con todas las virtudes, y hoy te comparto 5 que serán de gran ayuda para tu vida.

La fe, le lleva al abandono en la voluntad de Dios, de ese Dios que cambia totalmente sus planes, sus proyectos, su rumbo; una fe que le lleva al gran FIAT, el mismo que nos da a Jesús.

Por su humildad José, pasa oculto y en las sombras para hacer brillar a la Luz verdadera: Cristo. La humildad de José abrió paso al todo de Dios.

La prudencia de José, muestra que él no obró por impulsos; dejó que Dios hablara y obrara en él.

Su silencio fue puesto a la escucha de Dios. Atento a la PALABRA ETERNA, le acogió en sus brazos. José, hace silencio, para que hable el Verbo.

Por la obediencia, no sabía hacia donde le llevaba Dios, pero le bastaba saberse conducido por Él.

José es el hombre y el santo del que no podemos narrar ningún acto heroíco, esto lo hace un santo imitable, sin embargo es el hombre escogido por Dios para custodiar con silencio y discreción sus dos más grandes tesoros: el misterio de Jesús y el misterio de María.

Lic. Hna. Isela Dinora Monroy Angel.

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