Padre y pastor
«Urge una Iglesia que hable menos y escuche más»
La mañana del 31 de octubre del 2025, en la capital nayarita, se respiraba un aire nuevo, en el cruce de las avenidas México y Allende, se comenzaban a agrupar feligreses de la Diócesis de Tepic, para esperar la llegada del nuevo pastor diocesano.
Una banda musical entonaba «Mi lindo Nayarit», mientras que niños de diversos colegios católicos de la ciudad, sus padres y educadores, con globos y banderas en sus manos, transmitían alegría a los fieles y transeúntes que ovacionaban a Monseñor Engelberto Polino Sánchez.
Poco antes de su llegada, autoridades civiles se hicieron presentes para dar también la bienvenida al nuevo obispo de Tepic, quien en punto de las 9:30 AM llegó al lugar y comenzó a saludar al pueblo que le esperaba.
Monseñor Luis Artemio Flores Calzada, quien fue el VIII Obispo de esta diócesis, presentó al nuevo obispo con las siguientes palabras: “Aquí está su nuevo pastor”; enseguida el Gobernador del Estado, el Dr. Miguel Ángel Navarro Quintero, dirigió unas palabras de bienvenida, destacando que, la llegada del nuevo obispo era un motivo de alegría para la comunidad católica del Estado. Secundándolo, la alcaldesa municipal de Tepic, Geraldine Ponce, agradeció el trabajo de Monseñor Luis Artemio Flores y pidió a Monseñor Engelberto, seguir trabajando juntos para construir la paz en esta ciudad.
Por su parte, Monseñor Engelberto agradeció la bienvenida de las autoridades civiles y el pueblo cristiano que se congregó en las calles, y en sus primeras palabras destacó la importancia del trabajo, tanto de las autoridades civiles como de las eclesiásticas, para la construcción de una sociedad más justa y más digna, palabras que llegan al pueblo de Nayarit, en medio de una crisis sociopolítica.
Junto a su nuevo pastor, el pueblo caminó rumbo a la Catedral de Tepic, con la esperanza de construir juntos una nueva historia. Monseñor Engelberto no llegaba solo, la iglesia universal se manifestaba en la unión entre comunidades de esta diócesis y también de la Arquidiócesis de Guadalajara, que le acompañaban.
En la puerta de la catedral le aguardaban Mons. Joseph Spiteri, Nuncio Apostólico en México, los señores cardenales Francisco Robles Ortega, Arzobispo Metropolitano de Guadalajara y Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, y el Obispo de Mazatlán, Monseñor Mario Espinoza Contreras.
En punto de las 10:16 AM, el contingente llegó a las puertas de la catedral de Tepic, en donde presbíteros, religiosas y una gran cantidad de fieles esperaban la llegada de Monseñor Polino Sanchez. De inmediato se dirigió a postrarse de rodillas frente al Santísimo Sacramento, después subió al altar donde hizo su profesión de fe y el juramento de fidelidad. La ceremonia fue presidida por Monseñor Joseph Spiteri.
Dentro de la catedral se respiraba un ambiente de solemnidad; la Virgen de la Asunción, abría nuevamente sus brazos, para recibir a un nuevo obispo.
Antes de comenzar la profesión de fe y el juramento de fidelidad, el rector de la catedral presbítero J. Refugio Ángel Palomera, dirigió unas palabras de bienvenida a Monseñor Engelberto, presentando las bondades de la diócesis, la peculiar geografía y su riqueza cultural, características fundamentales del pueblo que conforma la Diócesis de Tepic. Al finalizar su mensaje, el rector de catedral, a nombre del prebiterio diocesano presentó a Monseñor Engelberto Polino, su apertura a los cambios pastorales y espirituales venideros.
De rodillas y frente al Nuncio Apostólico, cardenales y obispos que le acompañaban, Monseñor Engelberto Polino profesó el Credo y juró permanecer fiel a las enseñanzas de la Iglesia, al Romano Pontífice y observar en todo momento las leyes canónicas. Al finalizar, firmó el documento que expresa su profesión; con este acto, la Diócesis de Tepic terminaba su periodo como sede vacante.
En su primer entrevista a los medios de comunicación de la ciudad, Monseñor Engelberto, enfatizó que Dios lo envía a esta Diócesis a aprender y acompañar y que tiene total disposición de hacerlo. Una vez terminado este acto, los fieles y obispos, abandonaron la catedral, para dirigirse a las instalaciones del parque metropolitano y participar juntos de la celebración Eucarística.
En punto de las 12 del mediodía, con una solemne procesión, al arribo de Monseñor Engelberto y demás concelebrantes, el recinto se llenó de aplausos por parte de los asistentes, al no contener la emoción a tener frente a ellos a su nuevo pastor. Arribó también la imagen peregrina de nuestra Señora del Rosario de Talpa, patrona de nuestra Diócesis, y entronizada en el altar mayor; fue llevada en hombros por las tradicionales mujeres “tenanchis” quienes recuerdan a la vidente del milagro de la renovación milagrosa de la imagen, María Tenanchi. Como en el día de pentecostés, este día María nuestra madre, estaba en el centro, junto a su hijo, para mostrarnos el camino que nos lleva a la plenitud del amor.

La celebración eucarística comenzó con palabras de Monseñor Luis Artemio Flores Calzada, quien recordó la importancia de la unidad episcopal. Enseguida el secretario de la nunciatura dio lectura a la Bula Papal, con las que el Santo Padre, León XIV nombra a Don Engelberto Polino, Obispo de la Diócesis de Tepic. Una particularidad de este documento, es que se redacta en latín y comienza con el nombre del Pontífice en turno, en este caso las letras apostólicas rezaron de la siguiente manera:
«León obispo, siervo de los siervos de Dios, al venerable hermano, Monseñor Engelberto Polino Sánchez, Obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Guadalajara, salud y bendición apostólica»
En estas letras el Santo Padre, recordó el ser y quehacer del Obispo diocesano, sus responsabilidades y la importancia de proveer de pastores dignos a las iglesias locales, como fue el caso del nombramiento del nuevo obispo ante la renuncia canónica de Monseñor Luis Artemio Flores Calzada. Así cesa su vínculo con la anterior sede y con el oficio de auxiliar, y finalmente pide comunicar el decreto al clero y a los fieles, a quienes se les pide manifestar la presencia viva de Cristo en el mundo.
Esta Bula, fue firmada en Roma, junto a San Pedro, el día 28 de agosto, en la memoria de San Agustín, Obispo y Doctor de la Iglesia, en el Año Santo 2025, primero de nuestro pontificado. Posteriormente, Monseñor Joseph Spiteri, entregó a Monseñor Engelberto el original de las letras apostólicas, quien las mostró primero al Cardenal Robles Ortega, a los obispos presentes, al Colegio de Consultores, al clero y a la asamblea presente; con ello se constata que el Papa León XIV lo ha nombrado IX Obispo de Tepic.
El Cardenal Francisco Robles Ortega, -quien presidía la asamblea-, hizo entrega de la cátedra, lugar propio desde donde el obispo enseña a los fieles la doctrina cristiana; también entregó el báculo, símbolo del pastoreo del pueblo santo de Dios; con estos signos, quedó consumado el acto de la toma de posesión; la Iglesia diocesana de Tepic, tiene un nuevo pastor, un nuevo rostro al frente del cuidado de los fieles y una nueva esperanza para caminar juntos.
Como decía san Ignacio de Antioquía, «con el obispo todo, sin el obispo nada», es por ello que una vez tomada la posesión, un sacerdote de edad mayor, en representación del clero, junto al últumo ordenado, religiosos y religiosas, dos seminaristas, una familia, dos jóvenes y dos fieles laicos, se acercaron a su nuevo pastor para saludarlo y rendirle obediencia, no como signo de sumisión, sino como unión al Cuerpo Apostólico de la Iglesia y de colaboración con el trabajo pastoral.
Con estos signos, el canto del gloria, sella la alegría de este acontecimiento. La eucaristía continúa como de ordinario, se lee y escucha la palabra del Señor. Cada lectura tiene un mensaje novedoso que ofrecernos, actual para nuestros días y esperanzador para nuestro caminar, a veces difícil. La primera lectura fue tomada del libro del profeta Isaías, quien nos recuerda que, en toda buena obra humana, el Espíritu de Dios consagra y envía, pues de Él nos viene la inspiración y la fuerza para llevarlo adelante. Después San Pedro en su carta, nos exhorta a cuidar del rebaño que Dios ha encomendado, de manera desinteresada y siempre al servicio de todos, recordando que al final, Dios dará el «premio inmortal de la gloria».
El Evangelio fue tomado del libro de Juan; nos presenta la escena de la última cena, cuando Jesús nos enseña el mayor acto de humildad: servir a los demás, abajarnos y lavarle a otros los pies, como un signo de servicio y entrega total al prójimo.
La homilía fue dirigida por Monseñor Joseph Spiteri, quien recordó que Jesús resucitado, guía de la Iglesia, es quien nos ha enviado a un sucesor de los Apóstoles para apacentar esta diócesis. Asimismo, saludó al obispo saliente y trajo a la memoria a los obispos antecesores, quienes hacen palpable la sucesión apostólica.
Monseñor Spiteri hizo un firme llamado al clero diocesano para recibir con decisión y con un corazón abierto a su pastor diocesano, pues juntos están llamados a ofrecer un testimonio de comunión en el Señor, a ser reflejo de unidad que no se limita a las celebraciones litúrgicas, sino también en el trabajo pastoral y administrativo.
También recordó, que no se puede celebrar la comunión en la liturgia, mientras en nuestras relaciones humanas, crecen las divisiones, rivalidades y falta de atención. El Señor siempre llama a ser coherentes, facilitando la acogida con ternura, la escucha atenta y el cuidado a las necesidades de los desamparados. Un encuentro con Jesús, no puede permanecer en lo privado, debe impulsar a salir y entregarnos.
Asimismo exhortó al nuevo Obispo a no dudar nunca del amor de Dios y de la solidaridad de los Obispos y el pueblo de Dios que camina junto a él, y con ello, pidió la intercesión de la Virgen de Guadalupe y de San José, para el ministerio que hoy comienza. Finalmente, el Nuncio Apostólico en México, invitó al pueblo de Dios, a caminar juntos, edificando con paciencia y constancia el reino de Dios, en medio de una sociedad que sufre los dolores de la criminalidad, de la corrupción y de la indiferencia.
En su primer mensaje al pueblo de esta Diócesis, Monseñor Engelberto se reconoció como un hermano que va de camino; invitó a ser juntos una iglesia que acompañe a los que sufren y a ser testigos de la redención; y reconoció la «urgencia de una Iglesia que hable menos y escuche más».
Esta celebración eucarística contó con la presencia de más de dos mil fieles laicos, 300 sacerdotes, 70 religiosos y religiosas y 17 obispos. El último día del mes de octubre del 2025 sería el primero de una nueva etapa en la historia de la Diócesis de Tepic.
Esta toma de posesión no es un mero acto administrativo, es la transición de una Iglesia local que enfrenta retos de evangelización como la atención a grupos marginados y el fortalecimiento de la comunidad laical. Cabe destacar que esta diócesis, aunque parece pequeña, en realidad es amplia en territorio y pluralidad cultural; abarca 16 municipios de Nayarit y 7 de Jalisco, claro, con realidades diversas: comunidades costeras, zonas serranas, pueblos pequeños y ciudades en constante crecimiento.
La celebración concluyó con un ambiente de esperanza, no solo por la figura del nuevo padre y pastor para este pueblo, sino por toda la comunidad reunida.
La fe no se instala en un trono, sino que se encarna en cada uno de los que conformamos esta diócesis, y la llevamos a todos aquellos descartados, en quienes encontramos también el rostro vivo de Dios.
Dios bendiga y acompañe a esta porción de su pueblo, y lo lleve a la plenitud en la caridad.
Leonardo Mondragón | Oficina de prensa