Estén siempre alegres (1 Tes 5,16) | Visita Pastoral a Mexcaltitán, Nayarit

Para ser santo, también es necesario vivir con alegría y sentido del humor; sin perder el realismo, iluminar a los demás con un espíritu positivo y esperanzado. Los habitantes de la parroquia de San Pedro Apóstol en Mexcaltitán, Nayarit, han conocido el gozo que conlleva el ser cristianos, haciéndolo presente en la Visita Pastoral de Monseñor Luis Artemio Flores Calzada, obispo de Tepic.

            Desde la llegada, se visualizó el ímpetu de sus habitantes, que en lanchas adornadas para la ocasión se acercaban a recibir a su pastor diocesano. El atardecer iluminó este encuentro, manifestando Él su grandeza (Ml 1, 11) y nosotros alabando el Nombre de Dios. Al llegar a la isla, las calles se llenaron de música y manifestaciones de fe, que era casi imposible no formar parte de esta celebración.

            Esta parroquia se conforma de 7 localidades; Higuerita, Rancho Nuevo, Mayorquin, Las labores, Puerta de Palapares, Santa Cruz, San Andrés y la cabecera parroquial, la Isla de Mexcaltitán. En cada una de ellas, nuestro obispo en compañía del párroco el presbítero Carlos Cancelado y el Vicario de Pastoral, Arturo Arana, ofreció un mensaje que alienta la esperanza y fortalece los lazos de amor en Dios y sus hijos.

            La fuerza del sol no detuvo las actividades del día 08 de marzo, ni impidió que los habitantes de las primeras cuatro comunidades salieran a celebrar la vida. Con carteles y mensajes de bienvenida, los niños, jóvenes y adultos, caminaron hacia la casa de Dios para reavivar los deseos de vivir y de vivir bien. La santa eucaristía fue celebrada en la localidad de Mayorquin para después regresar a la laguna, donde los miembros del grupo “Amor y Servicio”, compartieron su experiencia de encuentro con Dios, después de haber padecido y enfrentado los dolores y las consecuencias de una vida encerrada en el alcoholismo. Este encuentro enriqueció la mente y los corazones de los oyentes, puesto que algunas personas, al hablar, no podían evitar expresar la alegría y la renovación que había traído a su vida el conocer a Jesús.

            El día 09 de marzo fueron visitadas las últimas tres localidades, donde sobresalió la participación incansable de los niños en la danza y caminando junto a sus familiares. La disponibilidad al servicio y la grandiosa respuesta de los habitantes se hizo notar en la creatividad de su recepción y sus palabras. Los hombres también se hicieron presentes, como signo de que la evangelización es para todos y que con paciencia y oración, todos podrán escuchar la voz de Dios. Por la tarde, los trabajadores de la pesca ofrecieron sus lanchas para ir a bendecir sus aguas, pero también para disfrutar del maravilloso espectáculo de la creación al atardecer.

El día domingo, día del Señor, fue celebrada la eucaristía de cierre para dar gracias a Dios, por los regalos que la visita del Obispo trajo a la comunidad, para partir después a una peregrinación marítima hacia el panteón, junto con el Cristo de la Urna, a quien los habitantes tienen especial devoción por su historia y por ser signo de la presencia de Dios en medio de la comunidad, manifestando además su fe cristo céntrica. Esta peregrinación fue un bello signo de cómo debemos seguir – con entrega total y bajo cualquier circunstancia- a Cristo en nuestras vidas.

El cristiano, que ha experimentado ya un fuerte encuentro con Jesús, no puede estar triste, y aunque las tormentas de la vida turben su andar, permanece firme en la piedra angular. Fomentemos una fe alegre, pues de la alegría se deriva el optimismo, la esperanza, la seguridad, la autoestima, el buen humor y la paz. La alegría también es camino para la santidad, por eso, “estén siempre alegres”.

Oficina de Prensa | Diócesis de Tepic


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