Homilía XVII Domingo Ordinario 26 Julio 2020

“El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría va y vende cuanto tiene y compre aquel campo.

Para ti ¿que sería lo mas valioso en la vida?  ¿El dinero, la fama, el poder? Cuando Dios le dice al Rey Salomón: “Pídeme lo que quieras y yo te lo daré” Salomón le respondió “Te pido que me concedas Sabiduría para que sepa gobernar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal” le agradó a Dios la petición y le concedió ser un gobernante Sabio. ¿Y que es la Sabiduría? Viene de una palabra latina: Sapere, que significa: con conocimiento, con deliberación, saborear, gustar el bien, experto en el arte de vivir bien, prosperar, tener éxito en la vida, saberse conducir en la vida para obtener la verdadera felicidad, esto implica siempre actuar con ética, con valores, ser prudente, capaz de discernir el bien y el mal, elegir el bien, lo que hace feliz al hombre.

La Sabiduría es un don de Dios, los mandatos del Señor, hacer sabios a los hombres, las enseñanzas de Dios valen más que mil monedas de oro y de plata. Amo Señor tus mandatos más que el oro purísimo, escuchamos en el Salmo 118. Porque indican el camino correcto para actuar bien y ser feliz.

Cristo es la Sabiduría Divina que se hizo hombre y nos revela los misterios del Reino de Dios, lo que hace verdaderamente feliz al hombre es ser como Cristo, sencillo, humilde, que ama, que toda su vida pasó haciendo el bien, curando enfermos, perdonando pecadores,  dando de comer a las multitudes que los seguían, enseñándonos que el valor máximo es el amor dándonos ejemplo, él nos amó hasta el extremo hasta dar la vida por nosotros, Sabio no es el que pone su felicidad en el poder, en el dinero, en los placeres sino el que sabe amar, buscando el bien de los demás.

Poe eso Hoy Jesús nos dice que el Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo y el que lo encuentra lleno de Alegría va y vende cuanto tiene y compra aquel campo, El Reino de los cielos se parece a un comerciante en perlas finas que al encontrar una muy valiosa va y vende cuanto tiene y la compara. Si, el tesoro escondido es Cristo, la perla fina es Cristo, la red es Cristo que viene a pescarnos a participarnos de su vida divina, Cristo y sus enseñanzas, nos hacen sabios, nos hacen expertos en el bien, y por lo tanto en ser felices y tener éxito en la vida y solo los sencillos  obtienen esta Sabiduría como Salomón, como Cristo, para ser felices y triunfar en la vida. Por eso hay que escoger lo más valioso y lo mas valioso es Cristo y sus enseñanzas. Los que ponen su corazón en el poder sin dejarse enseñar por Dios se vuelven necios, arbitrarios despóticos, quienes confían en Dios se hacen sabios como salomón y buscan siempre el bien del pueblo. Los que ponen su corazón en el dinero y no en Dios, se corrompen y hacen mucho mal, los que ponen su corazón en Dios, saben disfrutar de los bienes y saben compartir, buscando el bien de los demás, los que siembran violencia ni son felices ni hacen felices a los demás.

¿Te gustaría que Jesús fuera tu tesoro y tu perla preciosa? ¿Qué te guie con sus enseñanzas y te conduzca por el camino de la auténtica sabiduría y felicidad? Vale la pena seguirlo.  Y reproducir en tu propia vida la vida de Cristo y participar de su gloria como nos dijo la segunda lectura. Al final el separará a los sabios, de los necios, a los buenos de los malos como los pescadores separan los peces malos de los buenos.

 

+ Monseñor Luis Artemio Flores Calzada
VIII Obispo de la Diócesis de Tepic.

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