[Homilía] Ordenación sacerdotal MIGUEL ÁNGEL NAVARRO OCEGUEDA,

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Homilia de Monseñor Luis Artemio Flores Calzada, 8º Obispo de Tepic, en la celebración Eucaristica de la Ordenación presbiteral de Miguel Angel Navarro Ocegueda, el martes 12 de Septiembre 2017, en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en Puerto Vallarta, Jalisco.

 

El SACERDOTE: MENSAJERO DE DIOS Y ADMINISTRADOR DE LOS MISTERIOS DIVINOS

La gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios” (Lc 5, 1). Estas palabras las hemos escuchado en el Evangelio de San Lucas.

Muy estimado Miguel Ángel, muy queridos hermanos sacerdotes, diáconos, seminaristas, familiares y amigos de Miguel Ángel.

El Sacerdote por la Unción sacerdotal, se convierte en un hijo predilecto del Padre, configurado a Cristo para actuar en su nombre, ser una presencia sacramental de Cristo, ungido por el Espíritu Santo para proclamar con autoridad la Palabra de Dios, renovar los gestos de perdón y de ofrecimiento de la salvación, principalmente con el Bautismo, la Penitencia y la Eucaristía (PDV 15).

El Sacerdote continúa la misión Salvadora de Jesucristo. En el Evangelio vemos a Jesucristo recorrer todas las aldeas para anunciar la palabra de Dios. Hoy el Evangelio nos dice que “a la orilla del lago de Genesaret, la gente se agolpaba en torno suyo para oír la Palabra de Dios”. Jesús llamó a los 12 Apóstoles para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar (Mc 3, 14). También antes de subir a los cielos les encargó: “vayan y prediquen el Evangelio a toda creatura” (Mc 16, 15.) San Pablo ve tan importante el anuncio del Evangelio que dice: “hay de mi si no evangelizo (ICor 9, 16). Y el Beato Paulo VI nos dice: “la Iglesia existe para evangelizar, esta es su identidad, su vocación” (EN 14).

Miguel Ángel, el Señor Jesús te va a ungir sacerdote para que en su nombre anuncies su Evangelio.  “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido y me ha enviado para anunciar la buena nueva a los pobres”. Te vas a convertir en el Profeta del Señor, en el mensajero de Dios, como dice la escritura: “que hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz que trae buenas nuevas, que anuncia la salvación, ya reina tu Dios” (Isaías 52,7; Rom. 10, 15). La Palabra de Dios es viva y eficaz como la nieve o el agua que empapan la tierra y hacen germinar las semillas para que den fruto (Is. 55, 10-11); la Palabra de Dios es como una espada que penetra hasta el fondo del alma (Heb 4, 12) es como una lámpara que alumbra el camino (Sal 118, 105).

Miguel Ángel, la Palabra de Dios es una persona viva: es Cristo, la Palabra que se hizo Carne y habitó entre nosotros (Jn 1, 14). Tú vas a ser mensajero de la Palabra de Dios, esmérate en creer lo que lees, enseñar lo que crees y vivir lo que enseñas, para que no vayas a recibir el reproche del Señor que hizo a los fariseos: “hagan lo que les digan pero no imiten sus obras porque dicen una cosa y hacen otra”. Los fieles son congregados por la Palabra de Dios y tienen derecho a buscarla en los labios del sacerdote (PO 4). Por eso, que importante es que prepares la homilía, que es una gran oportunidad de transmitir la palabra de Dios. El pueblo de Dios se alimenta de la doble mesa: de la mesa de Palabra y de la mesa de la Eucaristía. En nuestra Diócesis de Tepic, tenemos el Plan Pastoral que nos ayuda a ejercer nuestro ministerio de una manera organizada, en conjunto y en comunión, por eso dividimos las parroquias en sectores, para que el Evangelio llegue a todos; una preocupación importante es que formes mensajeros, catequistas, jóvenes, familias para que el Evangelio llegue a todos. Impulsa el conocimiento y vivencia de la palabra de Dios, a través de la Lectio Divina –lectura orante de la Palabra–; “quien no conoce la Escritura no conoce a Cristo” nos dice San Jerónimo. Otro punto importante es: que impulses un proceso evangelizador, un itinerario formativo; como nos dice el documento de Aparecida: “que la gente se encuentre con Cristo por medio del anuncio del Kerigma, que lleve a la conversión, al discipulado a la misión y a la comunión” (DA 191-200).

Finalmente, el Señor Jesús te va a constituir Sacerdote y Pastor de su pueblo. Miguel Ángel, recalco en estos momentos: serás Sacerdote del Señor, con la misión de Santificar al pueblo de Dios, vas a ser servidor de Cristo y administrador de sus sagrados misterios, y lo que se le pide a un administrador es que sea fiel, digno de crédito (ICor 4, 1). Por el Bautismo harás renacer a los hijos de Dios, ciudadanos del Reino. Por el Sacramento de la Penitencia, acogerás al pecador y le harás experimentar el amor misericordioso de Dios. En la Eucaristía, celebrarás la Cena del Señor, para alimentar al pueblo de Dios, y ofrecer el Santo Sacrificio. Por esto te pido Miguel Ángel: vive con estupor y admiración la Eucaristía, nunca te acostumbres a la rutina, vive con gozo y fascinación la Eucaristía, contagia a los fieles a vivir y amar la Eucaristía; pásate horas a los pies del Santísimo Sacramento y tendrás éxito en tu ministerio. Todo lo que emprendas le podrás decir al Señor: “confiado en tu palabra lanzaré las redes” y recogerás muchos peces, ganarás a muchos hombres y mujeres para Cristo. En el Sacramento de la Unción de los enfermos llevarás alivio y consuelo. Bendecirás a los matrimonios. Consolarás y llevarás esperanza a los que han perdido un ser querido. Si vas a tocar y a administrar las cosas santas de Dios, estas llamado a ser Santo.

Pidamos a Dios, queridos hermanos y hermanas, por Miguel Ángel, para que llegue a ser un santo sacerdote, mensajero de Dios y buen pastor a ejemplo de Cristo. Así sea.

+Luis Artemio Flores Calzada

8º Obispo de Tepic

 

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Primera lectura: Isaías 61,1-3 “El Señor me ha ungido”.

Salmo 109: “Tú eres Sacerdote para siempre”.

Segunda lectura: Hebreos 5, 1-10 “Sacerdote, hombre escogido entre los hombres”.

Evangelio. Lucas 5, 1-11 “Confiado en tu palabra echaré las redes”.

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