Homilía de Monseñor Luis Artemio Flores Calzada – 26 de abril de 2020.

Homilía III Domingo de pascua 2020

Jesús acompaño a los discípulos en el Camino a Emaús, les explicó las escrituras y lo reconocieron en la fracción del pan, como acabamos de escuchar en el Evangelio de San Lucas (24,13-35).

Los discípulos van tristes, desalentados, frustrados camino a Emaús Jesús se les acercó y empezó a caminar con ellos y les explicó las escrituras, que el Mesías tenía que padecer y entrar así en su gloria, luego que llegaron a Emaús, lo invitaron: ¡¡Quédate con nosotros!!, y el se quedó con ellos  estando a la mesa lo reconocieron en la fracción del pan;  regresaron felices a comunicarles a los demás discípulos que vieron a  Jesús, está vivo, ha resucitado y lo reconocieron en la fracción del pan.  

Si querido hermanos (as) Jesús resucitado, lo seguimos encontrando en nuestro camino y se hace presente en la Palabra y en la fracción del pan. Por eso anhelamos que se termine está contingencia para poder reunirnos todos a participar físicamente de la Eucaristía. Y comer el pan que da vida eterna que es Cristo resucitado.

Queridos hermanos también nosotros en esta contingencia de la pandemia,  como los discípulos de Emaús, estamos llenos de tristeza, pensando en el peligro de contagiarnos y morir,  por eso tenemos que recluirnos en la casa, también los que han perdido un ser querido, están tristes y luego la preocupación de perder el empleo o de no tener el alimento, sobre todos los más necesitados , pero Jesús también sale a nuestro encuentro y camina con nosotros y nos explica las escrituras y nos dice: que el ser humano, varón y mujer somos los seres más valiosos de la creación, que es necesario pensar que todos somos hermanos, hijos de Dios y que los bienes de la tierra nos son para unos cuantos, sino para todos, que cuando sabemos compartir los bienes se multiplican,  seremos felices cuando cumplimos sus mandatos que se reducen en  amar a Dios  a nuestro prójimo como a nosotros mismos, el vino a rescatarnos no con oro o plata sino a precio de su sangre,  él ha resucitado para darnos plenitud de vida  una vida donde haya amor , paz, justicia.  esta pandemia va a pasar, y que nuestro destino final es estar con Dios participando de su Gloria “si vivimos, para el Señor vivimos y si morimos para el Señor morimos, en la vida y en la muerte somos del Señor” (R om. 14, 8)

En estos días de pandemia del Covid-19 ¿qué podemos hacer los mexicanos? Los obispos hemos elaborado un mensaje, solo quisiera resaltar algunas ideas de este Mensaje al pueblo de México.

Estar cercanos a nuestro pueblo, acompañarlo, organizando la caridad, para que ninguno pase hambre ni se sienta solo, trabajar para que haya una vida digna para todos, donde no haya lucha de clases, como algunos pretenden,  sino fraternidad, comunión, solidaridad, amarnos, ayudarnos y cuidarnos los unos a los otros. Valorar a los médicos y enfermeras (os) que arriesgan su vida atendiendo a los enfermos, valorar nuestra familia, somos la Iglesia doméstica, también valorar al personal de seguridad y gobernantes, que Dios les de Sabiduría.

La atención sanitaria y la alimentación son prioridad en estos momentos, como el trabajo honesto lo es y lo será también al terminar la pandemia. Invitamos a quienes tienen el poder de decidir sobre los grandes proyectos y obras nacionales a considerar la oportunidad de destinar esos recursos, durante los meses en que muchos mexicanos no tienen trabajo, para mitigar las carencias de alimentos en muchos hogares de nuestra nación mexicana. Salud, alimentos y trabajo son exigencias ineludibles en esta emergencia sanitaria de COVID-19. Nos parece que el gobierno federal, estatal y municipal, junto con los empresarios mexicanos, tienen la oportunidad de liderar, con todos los recursos humanos y materiales, esta nación tan plural que ahora requiere y exige unidad. También los obispos y católicos mexicanos queremos participar y superar unidos este flagelo.

Que Dios nos conceda a todos la gracia de encontrarnos con Cristo resucitado y de construir juntos un México Mejor, donde todos participemos y ningún mexicano quede excluido en el bienestar de todos. Así sea.

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