Homilía del domingo 16 de diciembre de 2018

 

Queridos hermanos, estamos preparándonos para la fiesta de la Navidad y hoy nuestra atención se centra en Juan el Bautista, se acercan a él, él hablaba de un cambio para preparar la venida del Señor y le preguntan “¿Qué tenemos que hacer?”; y Juan responde de una manera muy sencilla: “el que tenga dos túnicas que comparta una; el que tenga comida que haga lo mismo”.

Un elemento muy importante es compartir. La solidaridad es un valor muy importante y cuando compartimos más se multiplica lo que tenemos. Todos tenemos la oportunidad de compartir no sólo el alimento, también nuestros conocimientos, nuestra vida, nuestro tiempo.

También nosotros preparémonos para recibir al Señor compartiendo de lo que Dios nos ha dado; los publicanos le preguntaban qué podían hacer ellos y Juan les dice: “no cobren más de lo establecido, sean justos, sean correctos”; a los soldados les dice cosas muy prácticas: “no denuncien a nadie falsamente, conténtense con su salario”.

En nuestros tiempos estamos viviendo en México mucha corrupción; hoy la palabra del Señor nos invita a todos a cambiar, a iniciar un México nuevo, fraterno, solidario, a ser justos, a ser rectos. ¿Qué tenemos que hacer? Tenemos que cambiar nuestra vida, tenemos que ser más solidarios y quitar de nosotros toda violencia y compartir de lo que Dios nos ha dado.

Sabemos que cuando hubo la necesidad de ayudar a nuestros hermanos que sufrieron las consecuencias del paso del Huracán Willa, salió del corazón de muchos nayaritas y de muchos compatriotas compartir lo que tenían. Sí, en el corazón de todo ser humano existen cosas valiosas, hagamos pues de nuestro país un México más justo, compartido, solidario, fraterno.

Santa Teresa de Calcuta nos decía “Dios ama al que da con alegría, un corazón ardiente de amor es necesariamente un corazón alegre; que vuestra fuerza no sea otra cosa que la alegría, de que vivan felices y en paz, acepten lo que Él nos da, pero también siempre brindando y compartiendo la alegría”.

Nuestro mundo necesita también alegría, gozo, pues viene el Señor. La Palabra de Dios también nos va a decir en la segunda lectura por medio de San Pablo: “estén alegres, el Señor viene”.

Yo te invito, prepárate con un corazón nuevo, alegre, solidario, a compartir, a quitar de nosotros toda palabra violenta, compartir una sonrisa, alegría. ¿Te gustaría cambiar en tu vida y ser más solidario, ser justo y recto? Ojalá, prepárate para recibir al Señor.

La bendición de Dios Omnipotente: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.

 

 

+ Mons. Luis Artemio Flores Calzada

   Obispo de la Diócesis de Tepic

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III DOMINGO DE ADVIENTO

Sofonías 3, 14-18: “El Señor se alegrará en ti”.

Salmo 12: “El Señor es mi Dios y salvador”.

Filipenses 4, 4-7: “Alégrense siempre en el Señor”.

San Lucas 3, 10-18: “¿Qué debemos hacer?”.

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