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[Homilía] No sabemos ni el día ni la hora | Domingo 18 de noviembre de 2018

Queridos hermanos, al escuchar esta Palabra, el Señor nos quiere indicar que todo tiene un fin, nuestra historia, nuestro mundo tendrá una etapa final. Jesús utiliza un lenguaje que nosotros llamamos apocalíptico, esto es, un lenguaje donde Dios se va revelando a través de símbolos. En este caso vemos cómo se oscurece el sol, las estrellas, la luna, todo el universo se conmoverá. ¿Qué significa esto? Que habrá una etapa nueva en la historia, habrá un fin de esta historia y comenzará una nueva; también nos indica que vendrá el Hijo del Hombre con gran poder, esto es lo importante, y Él va a enviar antes a congregar a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales.

El fin del mundo es una etapa gloriosa para los todos los buenos, para todos los justos. El Profeta Daniel ya nos anunciaba que los justos brillarán en el esplendor y los que enseñaron la justicia resplandecerán como estrellas por toda la eternidad; esa etapa final es una etapa de gloria, de gozo para los que actuaron bien, para los justos, para los buenos.

Yo te invito querido hermano, vale la pena vivir con gozo aquí en la tierra, preparar nuestra morada futura, lo que sea nuestra vida presente será el futuro. También habrá un final de la historia y al final una resurrección. El profeta Daniel también lo mencionaba: “muchos de los que duermen en el polvo despertarán”; por lo tanto habrá resurrección de vida para los que actuaron bien y de castigo para los que hicieron el mal.

Vamos a darle cuenta a Dios de nuestras obras, dichosos los que han actuado bien, porque al dar buenas cuentas entrarán a tomar parte del reino de Dios, sus nombres estarán escritos en el libro de la biblia; esto es lo importante y de nosotros depende.

Y los que han hecho el mal y no se arrepintieron, no podrán formar parte del reino de Dios y serán echados fuera, al lugar del castigo; no lo olvidemos, vamos a tener que dar cuenta a Dios de cada una de nuestras acciones, de nuestras obras.

Recordemos que Dios no quiere que nadie se pierda, por eso nos da la oportunidad de cambiar, de arrepentirnos, habrá un cielo nuevo, una tierra nueva donde habitará la paz, la justicia, el amor; donde desaparecerá el mal, las injusticias, las corrupciones, la violencia, las impunidades.

Ya podemos empezar a construir ese mundo, ya lo podemos empezar a hacer aquí y tendrá su plenitud al final de la historia, cuando Cristo venga glorioso, triunfador sobre el pecado y sobre las fuerzas del mal, sólo prevalecerá el bien.

¿Te gustaría participar en esta obra del Señor? Pues todos juntos preparémonos ya, para hacer de este mundo, un mundo donde empiece a habitar ya el amor, la paz, la justicia; quitemos de nuestro corazón y de nuestra sociedad el odio, la violencia, la impunidad, todos los males y sembremos el bien, el amor y cuando el Señor venga, entonces tendremos parte en su gloria.

¿Te gustaría prepararte para ese gran momento? No sabemos ni el día ni la hora, por eso hay que estar siempre preparados.

La bendición de Dios Omnipotente: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.

 

+ Mons. Luis Artemio Flores Calzada

Obispo de la Diócesis de Tepic

 

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XXIII Domingo Ordinario

Daniel 12, 1-3: “Entonces se salvará el pueblo”.

Salmo 15: “Enséñanos, Señor, el camino de la vida”.

Hebreos 10, 11-14. 18: “Con una sola ofrenda Cristo hizo perfectos para siempre a los que ha santificado”.

San Marcos 13, 24-32: “Congregará a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales”.

 

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