Un matrimonio no se anula

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Muchas personas han malinterpretado la decisión del Papa Francisco de agilizar los procesos para declarar si un matrimonio fue nulo desde su celebración. En los medios informativos se dijo que facilitaba la anulación de los matrimonios, lo cual no es verdad. Si un matrimonio se hizo como debe de ser, el Papa no puede anularlo. Lo que dispuso ahora, respondiendo a las inquietudes que obispos de todo el mundo le presentaron el año pasado en el Sínodo Extraordinario sobre la Familia, es sólo dar más facilidades para que no sean tan largos y engorrosos los procesos que un tribunal eclesiástico realiza para definir si un matrimonio fue nulo desde su inicio.

Malas interpretaciones

No es lo mismo anular un matrimonio que declarar que fue nulo desde su celebración; es decir, que desde el principio no hubo verdadero matrimonio. Hasta ahora, estos procesos son complicados, pues la Iglesia es muy respetuosa de la naturaleza indisoluble del verdadero Matrimonio; pero esto hace sufrir a quienes celebraron su boda con irregularidades graves, y no lo pueden demostrar. Quisieran recibir la comunión sacramental, y no lo pueden hacer.

Como se interpretó mal la disposición del Papa, ya muchos casados por la Iglesia, que se separaron y ahora viven con otra persona, se están acercando a la Comunión, porque se sienten ya perdonados; dicen que el Papa ya les abrió el camino a la comunión sacramental. Lo que sucede es que no han entendido las cosas y las interpretan a su conveniencia.

Lo que Dios unió, no lo separa el hombre

Jesucristo fue muy claro: “Lo que Dios ha unido, no lo puede separar el hombre” (Mt 19, 6). Ni el Papa puede anular lo que Dios ha unido, como siempre ha enseñado la Iglesia. En su decreto, el Sumo Pontífice varias veces recuerda el carácter indisoluble del Matrimonio. Habría que leerlo bien. El Papa no puede cambiar lo que Dios ha establecido. Lo que hace es facilitar los caminos para que los tribunales eclesiásticos y, en particular, los obispos, podamos resolver con más prontitud los casos en que se pueda demostrar que no hubo verdadero matrimonio desde su celebración religiosa.

 

Causas de nulidad matrimonial

¿Qué es lo que hace nulo un matrimonio; es decir, que aunque se hubieran casado con todos los ritos, incluso ante un obispo, no hubo verdadero matrimonio? Estos son algunos ejemplos: si se casan a la fuerza, con amenazas, sin suficiente libertad. Si no son conscientes de que el Matrimonio es para siempre y con apertura a generar y educar hijos. Si son inmaduros psicológicamente, lo cual no es fácil de comprobar, pues la madurez psicológica no se alcanza automáticamente con la edad. Si uno ya estaba casado por la Iglesia anteriormente y engañó diciendo que no lo estaba. Si uno es homosexual, pues no puede llevar una vida heterosexual. Si uno es impotente y no puede tener relaciones sexuales. Si no se consuma el Matrimonio con la relación sexual. Si se excluyen los hijos; es decir, se casan, pero deciden no tener familia. La esterilidad no es impedimento. Si hay un engaño grave, como ocultar que se tienen hijos con otra persona, o que está casado por lo civil. Si uno de los dos no está bautizado y no ha obtenido el permiso del obispo para un matrimonio con disparidad de cultos. Si el sacerdote que les celebra no tiene facultades para ello, si está suspendido, si está fuera de su territorio, o es falso sacerdote. Hay otros casos, pero estos son los más comunes.

Si después de casarse por la Iglesia, hubo problemas en la pareja, como violencia, embriaguez, infidelidades, no se entendieron y se separaron, eso no anula el matrimonio. Si ya tienen tiempo separados y uno de ellos ya vive con otra persona, eso tampoco. Si el matrimonio estuvo bien celebrado, nadie, ni el Papa, pueden anularlo.

Si alguien tiene dudas sobre la validez de su matrimonio, debe acudir al tribunal eclesiástico que hay en todas las diócesis, con el encargo de estudiar si hubo alguno de estos impedimentos.

La Iglesia acoge a todos

Respetemos la indisolubilidad del matrimonio. Si alguien se separó de su legítima esposa y vive con otra, no puede acercarse a confesarse y comulgar, pues sería una contradicción, ya que no está en comunión con Cristo. Pero no están excomulgados de la Iglesia; pueden ir a Misa, hacer oración, leer la Biblia, bautizar a sus hijos, participar en grupos y retiros; ser apóstoles de Jesús.

 

Felipe Arizmendi Esquivel, Obispo de San Cristóbal de Las Casas

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