La Senda

Un corazón que hace historia

Relectura de los hechos

 

 

Las lluvias eran intensas y abundantes ese año de 1926. Los lugareños de aquel pequeño poblado de “Las Peñas” temían no poder sembrar ese año, que los alimentos escasearan y subieran de precio debido al mal estado de los caminos de  terracería, ya que para llegar a esa población había que atravesar la sierra. Al igual que el Evangelio, “Jesús dormía en la popa, reclinado en un cojín. Lo despertaron y le dijeron: ‘Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?’. Él se despertó, reprendió al viento y dijo al mar: ‘¡Cállate, enmudece!’ Entonces el viento cesó y sobrevino una gran calma”. Algunos hombres llenos de fe imploraron al Sagrado Corazón de Jesús que los salvara.

 

Fiesta jurada al Corazón de Jesús

Entre esos hombres se encontraba  Miguel Macedo (abuelo materno del Pbro. Julio Ulloa Macedo), quien se comprometió, junto con otros más, con juramento y levantamiento de acta, a celebrar cada año la fiesta al Corazón misericordioso de Jesús (Cfr. Libro de gobierno parroquial del Templo de Guadalupe). Pasaron los años y la fiesta se continuaba celebrando con peregrinación y la celebración de la Eucaristía.

Tras el fallecimiento de los últimos dos fieles firmantes del acta juramentada de la fiesta parecería que todo iría a terminar, y poco a poco la fiesta parecía agonizar. Mas Dios no pierde ocasión para seguir mostrando su misericordia, y en los últimos dos años ha mostrado su gracia y bondad poniendo los medios y acciones para que Puerto Vallarta (antes Las Peñas) continúe sintiendo la presencia del Corazón amoroso de Cristo. El 15 de junio de 2013, en la fiesta del Sagrado Corazón, el joven Carlos Martínez Monterrubio fue ordenado sacerdote, un regalo más del sagrado corazón para un pueblo que cree y espera en Dios. Ahora, a escaso mes y medio, durante las fiestas del Sagrado Corazón (27 de junio de 2014) bendice al sacerdote Julio Ulloa Macedo tras resultar favorable la operación a corazón abierto que le fuera practicada, la primera en la historia de Puerto Vallarta.

En vos confío

Fueron muchos los signos de la presencia del amoroso corazón de Jesús: el Padre Julio enfermó después de la Semana Santa (semana del amor de Cristo, amor que muere, amor que da vida), por lo que necesitaba una operación. Se encomienda entonces al Corazón de Jesús, y surgen personas generosas: Valentina, Lola y muchas más que están al pendiente de él por medio de la oración, la vivencia de la Eucaristía, visitas domiciliarias, etcétera. Un medicamento le provoca alergia y tiene que esperar más de un mes, no cabe duda de que Dios estaba haciendo que coincidieran ciertas fiestas en la Iglesia, porque Dios tiene su día y su hora.

Por fin llega la fiesta del Corpus Christi, “La Eucaristía, corazón de la Iglesia” (San Juan Pablo II), e inicia el  novenario al Sagrado Corazón. Al día siguiente de haber sido internado en el hospital CMQ Premier de Vallarta, Julio es sometido a una operación que dura ocho horas, un éxito médicamente, todo coordinado por el cardiólogo Jorge Chávez Páez. La válvula que le fue colocada en su corazón se llama San Judas, otra señal de que Dios está tan cerca de nosotros.

Por fin, el  viernes 27 de junio, a 88 años de haber jurado la fiesta al Sagrado Corazón nuestro abuelo Miguel, Julio es dado de alta del hospital a eso de las tres de la tarde, la Hora de la Misericordia. El Padre Julio, mi hermano, tras la operación dirá: “El Sagrado Corazón de Jesús me regresó mi corazón” (Diario Vallarta opina). Jesucristo, su corazón, hace historia, reafirma su compromiso con su pueblo de Vallarta.

El 7 de julio pasado, a diez días de haber sido intervenido quirúrgicamente, Julio cumplió años. Fueron muchas las personas conocidas, e incluso sin conocerlas, que se solidarizaron de una manera u otra en los momentos difíciles de este trance. Por eso nuestra madre Carmen Macedo, y toda la familia Ulloa Macedo, agradecen a todos su apoyo y afecto, no hay palabras con qué mostrar toda la gratitud que sentimos hacia Dios y ustedes, los tendremos presentes en nuestras Eucaristías. Gracias por todo, y ahora con más confianza podemos decir: “Sagrado Corazón de Jesús… en vos confío”.

 

 

Pbro. José de Jesús Ulloa Macedo

 

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