¿Un año más?

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Fin de un ciclo anual

Ante la expectativa de un nuevo año, los saludo con afecto, lectores y lectoras de La Senda.

Cuando llega el final de un año, el empresario hace balance de sus negocios; los políticos analizan sus posibilidades de triunfos electorales, y las autoridades de los diversos niveles evalúan su labor social.

Sin embargo, ¿quién se preocupa por hacer un balance de su vida desde la dimensión de la fe?

Afortunadamente, sí hay quienes al fin y principio de año sienten la necesidad de acercarse a Dios para repasar los beneficios recibidos, sobre todo de alguno más relevante, a fin de darle gracias al Señor por su bondad y misericordia a lo largo de doce meses.

También se impone echar una mirada a lo que tal vez no salió bien en el año. Para esa mirada, podríamos preguntarnos: En este año que termina, ¿cómo hemos empleado el tiempo que Dios nos ha concedido?, ¿qué tanto hemos cumplido con nuestras obligaciones?, ¿cuál ha sido nuestro comportamiento con nuestra familia, con las personas con quienes vivimos o trabajamos?, ¿hemos ofendido gravemente?, ¿estamos todavía molestos con algunas personas?, ¿no hemos pedido perdón o no hemos perdonado?, ¿hemos orado a Dios con frecuencia?, ¿estamos dispuestos a dejar esa mala costumbre, ese mal hábito que hemos venido arrastrando?, ¿queremos mejorar el trato con nuestros semejantes?, ¿hay alguna otra cosa que me reproche mi conciencia?

Ojalá experimentemos la necesidad de cambiar la vida, de empezar bien el año, de renovar la vida, acercándonos más a Dios.

Propósitos o proyectos
Cuando principia un año, son muy comunes los buenos deseos o los buenos propósitos, mas conforme transcurren los meses, lamentablemente todo se queda en eso, en meros deseos.

Confiemos este año que comienza a nuestro Padre Dios, apelemos a su bondad y protección divina. Pongamos en sus manos no sólo los buenos deseos y propósitos, sino también proyectos de vida que nos comprometan a nosotros mismos ante el Señor. Proyectos de vida que nos comprometan a superarnos como personas y con las demás personas, llámense familia, compañeros de trabajo, de grupos parroquiales y vecinos.

Tienen que ser proyectos de vida que nos impulsen a concretizar una superación espiritual y de crecimiento en nuestra fe.

Este año 2008, su Obispo los invita a confiarlo a Dios Padre.

Su Obispo que ora por ustedes y con ustedes.

+ Alfonso H. Robles Cota
Obispo de Tepic

 

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