Pbro. Vicente Flores García, in memoriam

Fiel servidor de tiempo completo

El Padre Vicente Flores García nació en Mixtlán, Jalisco, el 22 de septiembre de 1930, siendo el tercer hijo del matrimonio de Miguel Flores y Prudencia García.

La semilla del llamado
Cuando tenía 16 años sintió el llamado del Dueño de la mies, al que respondió ingresando al Seminario Diocesano de Tepic, donde permaneció de 1946 a 1950. Tras concluir la formación correspondiente al Seminario Menor, continuó con los estudios filosóficos y teológicos en el Seminario de Señor San José, en la Arquidiócesis de Guadalajara.

Un ministerio fecundo
El 2 de septiembre de 1958, el Obispo Anastasio Hurtado Robles lo envió a la Escuela Apostólica de Xalisco, Nayarit, con la encomienda de que auxiliara en la formación de los futuros sacerdotes, bajo la dirección del Padre David Medina. Allí permaneció hasta que fue ordenado sacerdote la mañana del 10 de marzo de 1963, en la Catedral de Tepic, de manos del Obispo Anastasio Hurtado, quien lo designaría como vicario cooperador en la Parroquia de Compostela, que estaba a cargo del señor Cura Casillas, a partir del 5 de octubre de 1965. Nueve meses después retornó a la capital nayarita, para colaborar con el Padre Enrique Mejía.
En julio de 1968 encabezó los trabajos por la fiesta patronal de Zacatongo, pueblo de la actual Parroquia de San Felipe de Híjar.
El señor Obispo Anastasio Hurtado lo envió, de nuevo, como vicario cooperador del señor Cura José María Peña de Guachinango, Jalisco, con residencia en Mixtlán, el 8 de marzo de 1969.

Dos tareas más
Tres años después, en 1972, el Obispo Adolfo Suárez Rivera dispuso que el Padre Antonio Martínez conjuntara esfuerzos con el Padre Vicente en la atención a la catequesis de niños y jóvenes, y que iniciaran la Pastoral de Emigrantes. Cabe resaltar que en esta encomienda, el Padre Vicente llevó a cabo programas de formación para adultos, jóvenes y niños.
Mons. Alfonso H. Robles Cota, actual Obispo de Tepic, lo relevó de la responsabilidad pastoral de Mixtlán y le permitió permanecer en el mismo lugar, su pueblo natal, desde el 1 de febrero de 1988 hasta la fecha de su muerte. En el transcurso de esos años, el Padre Vicente colaboró con los sacerdotes de la Basílica de Nuestra Señora de Talpa, en cuyas festividades se da mucha afluencia de peregrinos.

El último destino
El pasado 5 de diciembre, el Padre Vicente fue ingresado, con un diagnóstico de embolia cerebral, en el Hospital San Francisco de Guadalajara, donde al fin falleció el pasado 10 de enero de este año, luego de una prolongada agonía.
Sus restos fueron trasladados a su Parroquia de origen, Mixtlán, Jalisco, donde sería velado los días 10 y 11 de enero. La Misa solemne de cuerpo presente fue presidida por Mons. Alfonso H. Robles Cota; concluida la celebración, sus restos mortales fueron trasladados de nuevo a la Perla Tapatía, para ser sepultado donde descansan sus padres.
Dios lo tenga en su Reino eterno.

Imelda Ramírez

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