La Senda

Nuestra Señora de la Asunción de Jala

Intercesora para el cultivo del maíz y los jaleños

 

 

Dentro del arte sacro que se conserva en el interior de la Basílica de Nuestra Señora de la Asunción de María, en Jala, Nayarit, destaca precisamente la bella escultura mariana del primer tercio del siglo XVIII (número 17129, según el inventario de 1855).

La escultura de Nuestra Señora de la Asunción mide dos y medio metros, y la técnica empleada es de media talla, realizada en madera y toda la figura del cuerpo está cubierta por un fino vestido. Su cabellera es de pelo natural, con pendientes de oro y luce una corona imperial de plata fechada en 1736. Bajo sus pies vemos las caritas de numerosos querubines que la acompañan.

 

 

Cuidado en las esculturas

En la etapa virreinal, en los talleres de escultura seguían patrones específicos que por supuesto no permitían que las imágenes sagradas de Cristo y de la Virgen María desvirtuaran su significado, a fin de no confundir a los fieles cristianos.

Por lo que respecta a la creación artística de Nuestra Señora de la Asunción de María de Jala, y que actualmente conocemos y admiramos por más de tres siglos, sabemos que en la Nueva Galicia no hubo talleres de escultura religiosa en el siglo XVIII, pues estos talleres se crean a partir de la Escuela de Bellas Artes en la ciudad de Guadalajara en el siglo XIX.

Por lo tanto, en el ámbito de las artes plásticas y los requerimientos del culto público religioso de las imágenes, se recurría a los talleres tradicionales de Michoacán, Querétaro, Ciudad de México, Puebla y Guatemala. Ejemplos de escultura religiosa de estos talleres tenemos: Cristo de Maíz, el Señor de la Ascensión de Santiago IxcuintlaMaría,   ﷽ltura mariana tiene me; de este mismo material son los cristos de Santa María del Oro, Jomulco y Jala.

El Señor de la Misericordia (siglo XVI) de la Ciudad de Compostela se trajo de España. La escultura de San Juan Bautista de Xalisco, fue obsequio del teniente a gobernador de la Nueva Galicia, Cristóbal de Oñate, en el siglo XVI.

 

Bien conservada en Jala

La venerada escultura de Nuestra Señora de la Asunción de Jala, que por su fecha ya mencionada y según feligreses a quienes les ha tocado cargarla, dicen: “Es una escultura de madera pesada”, no sabemos de cuál, pero que en la actualidad se encuentra en perfectas condiciones de conservación.

Muchas de las imágenes de vestir a quienes también se les conoce como tipo maniquí o “candelero”, que pertenecen a la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, presentan muy poca talla, sobre todo la cabeza y las extremidades; es decir, solo se trabajan en madera las partes que quedan visibles al espectador, ya que el resto del cuerpo, lo que no se ve, es un armazón de madera (Nuestra Señora de los Dolores de Tepic, cabe en esta descripción) o pasta, dispuesto –según sea el caso– para recibir la vestimenta de rasos, terciopelos, sedas, etcétera, que muchas veces se bordan con hilos de oro y plata.

 

 

Que no se adornen con vestidos

Pero la escultura de la Asunción de María de Jala no se incluye en estos ejemplos artísticos, pues sabemos que la escultura es completa de cuerpo y su peso es notorio. Tampoco es de sistema constructivo ahuecado para aligerar y reducir material. Para que estas fueran transportadas en andas. Desde luego no podemos ubicarla como una escultura de embón ensamblado.

Las esculturas sacras con hermosos vestidos en las primeras épocas de la evangelización de la Iglesia de la Nueva España, aconsejó que no se añadieran ropajes debajo de ellas; así lo estipuló el Tercer Concilio Mexicano: “las imágenes que en lo sucesivo se construye, si fuere posible, o sean pintadas o si se hacen de escultura, sea de tal manera, que de ninguna suerte se necesite adornarse con vestidos…”

La Patrona de la Parroquia de Jala es una pieza escultórica con mérito artístico e histórico, la cual estamos obligados a conservar para el futuro. La Virgen de la Asunción de Jala es intercesora para el cultivo del maíz y los jaleños ruegan su intervención cada verano, para que sus cosechas de maíz tengan el tamaño de la abertura de sus brazos, o sea que las mazorcas alcancen a medir 60 centímetros, casos que se dan. Antiguamente se llevaban ofrendas de estas mazorcas como primicias de sus cosechas.

 

 

Mtro. Pedro López González /Universidad Autónoma de Nayarit

 

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