Experimentar la libertad desde el interior del penal

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La Biblia libera

Experimentar la libertad desde el interior del penal

Uno de los frutos de la Escuela de Animación Bíblica (EAB) en el Centro de Rehabilitación Social (CERESO) de Tepic, es el que se ha dado a través de Jorge Rafael, un alumno que concluye su cuarto año de estudios en la EAB con el curso de “Apocalipsis”. Jorge Rafael ha querido compartir la experiencia que le ha dejado formar parte de este proyecto en el cual, a lo largo de algún tiempo, han participado diferentes animadores (maestros), tanto laicos como religiosas de la Congregación de las Carmelitas Misioneras de Santa Teresa. Actualmente, la señora Irma Soto imparte el curso de “Apocalipsis”.

Soy Jorge, estoy preso y este es mi testimonio…

El momento más oscuro de la noche es justo antes del amanecer. Y de las prisas sólo queda el cansancio.La cárcel, para muchos, es sinónimo de infierno, de pesadilla, de sufrimiento, de malvivencia; para otros, es lo mejor que nos pudo haber sucedido. Pasado el dolor, la confusión, y ya con calma, las cosas son diferentes, y con la conciencia de saber de que para todo hay tiempo, hoy quiero agradecer al grupo de personas que trajeron a este centro penitenciario el curso de la “Escuela Bíblica”.

Quiero decirles, desde mi experiencia, que si bien llevo 18 años aquí, aún vivo en una lucha constante contra muchas cosas, incluso libro luchas humanas en mi interior. Aquí también hay un mundo que absorbe, que arrastra, que atrae. La tentación es fuerte.

La prueba es dura, es de fuego, y sin armas, la lucha se pierde; lo que nos hace diferentes es nuestra manera de pensar y de hacer las cosas, en esa diferencia está Dios, está la razón, el orden. El que quiere, vive desamparado; el que no, lo busca, se acerca, pregunta y se refugia en Él.

En las pláticas, en las reuniones, en el estudio, se aprende a ver las cosas mas allá de lo superficial, se aprende a profundizar en el significado de las palabras, de las frases, ampliando así el horizonte de nuestra vida. Una doble lección en el día, cada día de clases. Consciente de mi situación, he llegado a decir que si he de estar más tiempo aquí, no me importa, sólo quiero tener clases.

Me han dicho que he perdido los mejores años de mi vida, pero en el fondo sé que no, porque no me quedo callado cuando un amigo tiene problemas, o está enfermo; y que gracias a lo vivido, gracias a lo aprendido, sé qué decirles, sé cómo animarlos.
Esto es, pues, vivir, ejercitar, compartir, dar un poco de lo mucho que se me ha dado. No presumo esto, lo hago por necesidad, por olvidarme de mí; además, lo considero un deber, un compromiso. Es como la clave, como la fórmula para sentirme bien, aunque a veces no del todo.

Gracias, madre Tere, gracias, madre Liliana, por sus palabras, por sus frases de Santa Teresa, de San Juan de la Cruz, por su manera de hacernos reflexionar, de explicar. Gracias, madre Alicia, señora Irma, por su tiempo, por su fraternidad, por su ejemplo. Gracias por esa luz que ayuda a alumbrar esa parte de nuestro interior. Una vela puede encender mil velas sin debilitarse.

Escuela de Animación Bíblica / Jorge Rafael Hernández Bueno

 

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