Día del Padre

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Dios nos enseña a ser buenos papás

 

En esta ocasión reflexionaremos sobre el padre de familia, en uno de los regalos más importantes que Dios ha concedido al ser humano: ser padre y tener un padre.

 

El regalo de la paternidad

La vida de Jesús nos ha mostrado lo importante que somos para nuestro Padre Dios: darnos a su Hijo para salvarnos, a pesar de las humillaciones, traiciones, golpes, martirio y crucifixión que vivió y que continúa sufriendo por nuestras actitudes autodestructivas… En verdad que nadie ni nada le quita la idea de brindarnos bien eterno a ti, a mí, a cada ser humano… Nos muestra lo que es el amor a toda prueba.

¿Recuerdas momentos en que has dado parte de tu vida por tus hijos? Si los has hecho con el corazón te aseguro que los recuerdas con una alta satisfacción y sintiéndote pleno. Si los hiciste forzado, desde el egoísmo, esos momentos solo te recordarán lo incómodo que resultó hacerlo o lo que dejaste de hacer para ti, con molestia.

Nos damos cuenta de que como seres humanos tenemos la libertad de ser buenos padres o padres mediocres y mundanos. Y aplica tanto para la mamá como para el papá. Así como existen madres con corazón y madres egoístas, existen también padres con corazón y padres egoístas. Permíteme iniciar con las características del padre egoísta, con el fin de erradicar de nuestro corazón las debilidades hacia estas tentaciones.

El padre egoísta

Es una persona que se conforma con dar menos de lo que necesitan sus hijos, pues lo que podría dar lo prefiere para sus vicios, obviamente egoístas. Ejemplos: no hay para la leche del bebé, pero sí para cigarros y cervezas; no hay tiempo para convivir con los hijos, pero sí para los “amigos” de parranda; no hay tiempo para escuchar al hijo, mas sí para atender a otra gente; no puede ir a eventos del hijo, pero sí llega de madrugada (si llega); no sabe cómo construir un hogar, pero es bueno para los negocios con trácala y dar una imagen falsa de “buena” familia; no transmite a sus hijos los valores morales y espirituales, pero es eficiente para amaestrar a sus hijos en lo importante para el mundo: el dinero es tu Dios, la competencia y el estar arriba de los demás es tu satisfacción, el sexo es para satisfacerte usando a los demás, lo que te hace valer son las cosas materiales, sobre todo “finas” y el que te vean como ídolo; por la vanidad y la soberbia no importa que pierdas tu dignidad (padres poniendo a su hija en venta para el mejor postor, “es de buena familia”); si te sientes triste o deprimido compra, compra, compra… el consumismo te aliviará tu pena, la mentira es una “buena” manera de lograr lo que quieres, la mujer atractiva no es la virtuosa en valores y lealtad, sino la que mas excita la lujuria del hombre y la envidia de las otras mujeres; el hombre atractivo no es el que tiene a la sabiduría como maestra, sino el que puede complacer la vanidad de la mujer (la mujer sin corazón prefiere al hombre con dinero, más bien al dinero del hombre, la mujer virtuosa prefiere al hombre sabio, pues la puede valorar y llevar por un camino de plenitud existencial). ¿Puedes recordar otros ejemplos que los padres egoístas dan a sus hijos? ¡Cuántas actitudes, motivaciones, maneras de pensar y actuar transmite un padre con su palabra y ejemplo! ¡Qué gran daño hace el padre egoísta a sus hijos, a su pareja y a sí mismo!

 

Cambio de vida amando a su familia

¿Por qué conformarse con las satisfacciones egoístas cuando existen satisfacciones de mucho más alto nivel? La mujer superflua tiene satisfacciones superfluas, el hombre deshonesto tiene falsas satisfacciones.

Qué gran alegría produce la conversión de un padre egoísta cuando decide hacerlo por verdadero amor a su familia, a sí mismo, y sobre todo a Dios, la verdadera fuente de cambio hacia el triunfo del bien. Me produce gran gozo cuando veo a los hijos felices, debido a que su padre ha dejado de tomar, de ser grosero con mamá, violento con ellos y se convierte en promotor de bien y seguridad para esos corazones que lo aman… tristemente no muchos padres logran hacerlo, por su falta de sinceridad en querer cambiar y su falso acercamiento a Dios.

Mujeres, por favor, al elegir pareja tengan presente que si ese hombre es honorable, sus hijos se los agradecerán eternamente y ustedes serán felices, pero si eligen a un hombre mediocre (conformista en no desarrollar su potencial y virtudes) y mundano (débil ante las seducciones del mundo egoísta), no les parezca raro que sus hijos sean igual que el padre o que sea constante el reclamo de: “Mamá ¿estabas muy apurada en tener hombre y casarte?”.

Si papá es egoísta tiene toda la gracia de Dios a su alcance para hacer el mejor regalo que puede dar a sus hijos, con valentía, perseverancia y amor por la familia, los pasos son; verdadero arrepentimiento, pedir perdón, reparar los daños y verdadera convicción de no volver a ser esclavo del egoísmo… pero para que realmente genere conversión es necesario vivirlo en el Sacramento de la Reconciliación, en la confesión sincera y la Comunión eucarística, ofreciéndose como servidor, como apóstol de Jesucristo en su hogar… construyendo la Iglesia doméstica.

Cimiento del padre debe ser Dios

Veamos las características del padre con corazón: conoce y está consciente de que Jesucristo entrega su vida por cada ser humano; los hijos que Dios le ha concedido tener valen la vida de Cristo, entonces, experimenta en su corazón el agradecimiento por la confianza que tiene el Señor de permitirle ser colaborador en la creación de sus hijos. Sabe también que en sus manos están los cimientos de la vida de sus pequeños. El deseo supremo que tiene el padre con corazón es la realización plena de sus hijos, me refiero a la realización eterna plena; por lo tanto, asume la responsabilidad de llevar por el camino del bien su existencia, viviendo las enseñanzas de Jesús, siendo así cabeza de su hogar… da testimonio de saber vivir en el mundo, pero no ser del mundo, de tener los pies en la tierra y el corazón en el cielo.  Maravilloso ha sido para mí escuchar a una joven decir que sí cree en el amor; le pregunté por qué creía en esto y su respuesta fue, “lo veo en mis padres desde pequeña, mi mamá ama, respeta y cuida de mi papá como un rey y mi papá ama, respeta y cuida de mi mamá como una reina”. Le pregunté sobre qué les ayudaba a sus papás para vivir así, y me dijo que los dos tienen como prioridad amar y servir a Dios, son más hogareños que de vida social, prefieren convivir con los hijos que con otras personas, los dos están muy enamorados y se admiran uno al otro, les encanta salir en familia de viaje, su papá acondicionó una camioneta para llegar a tráiler park y no gastan mucho en esto; frecuentan a sus familiares, aunque no muy seguido y evitan a familiares molestos. Como podemos ver, el cimiento de todo lo anterior es el amor ante toda circunstancia (vivir en gracia de Dios), el saber disfrutar de la vida familiar y estar protegidos de las malas influencias externas… ¡Un gran ejemplo de un buen padre y una buena madre!

 

Felicidades a los papás

El hombre que ha decidido llegar a formar una nueva familia debe tener sabiduría para elegir a una buena mujer. Recomiendo leer el libro Eclesiástico (Sirácides) del Antiguo Testamento, es un verdadero gozo para el espíritu si se desea saber vivir honorablemente. Transcribo una pequeña parte sobre el hombre que es amado por una buena mujer: “Una mujer buena es don excelente, reservada para el que teme al Señor; rico o pobre, su corazón es dichoso, muestra siempre alegre el rostro”.

¡Gracias a todos los buenos padres con corazón de Cristo por ser guerreros del amor! ¡No nos vayamos de este mundo sin haber amado a toda nuestra capacidad!

 

 Psic. Víctor Manuel Torres Monárrez

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