La Senda

Cuidador de un adulto mayor

 

“Pide una mano que estreche la suya, un corazón que le cuide y una mente que piense por él cuando él no pueda hacerlo; alguien que le proteja en su viaje a través de los peligrosos recodos y curvas del laberinto” (Diana Friel, Vivir en el laberinto, 1994)

Ser cuidador de un adulto mayores un trabajo de vocación, pues requiere un espíritu de servicio, caridad y amor. Por eso es de admirar a las personas que trabajan en su cuidado, quienes,sin ser un miembro de la familia, se convierten en parte importante de su vida.Y es de admirarse todavía más cuando el cuidado se prodiga a un adulto que padeceAlzheimer o demencia, puesto que este ya no puede valerse por sí mismo. Los cuidadores son un gran apoyo para la familia, ya que la atención de un enfermo con este padecimiento demanda tiempo, y en muchas ocasiones los familiares, por sus múltiples ocupaciones, no pueden estar las 24 horas al pendiente de ellos.

 

Estar al pendiente de su vida

En esta edición nos comparte su experiencia como cuidadora, la señora María del Rosario:“Me dedico a cuidar a una persona con Alzheimer desde hace algunos años, es una experiencia muy bonita, porque aprendes a saber manejar a los que tienes en casa, padres y familiares”.

Chayito, como le dicen quienes la conocen, ha aprendido a cuidar a los adultos mayores con el trato diario con ellos; su carácter le ayuda mucho, ya que es una mujercariñosa y paciente: “Me sirvió mucho cuando una psicóloga le dio terapia a la persona que cuido, ahí aprendí cómo bañarla, relajarla con el baño y darle masaje con la esponja”.

Para cuidar a un adulto mayor se necesita estar al pendiente de su alimentación, saber bien qué alimentos puede consumir y cuáles no, algunos se ponen necios porque no quieren comer; al respecto, nos dijo: “Cuando ella me dice que no quiere comer, necesito insistirle que coma o le doy de comer en la boca”.

Paciencia y cariño

Al preguntarle a Chayito sobre qué habilidades ocupa tener un cuidador, contestó: “Para cuidar a un adulto mayor se requiere paciencia, porque hay momentos en que se ponen inquietos, y uno necesita tranquilizarlos”.

Cuidar a un adulto mayor también implica esfuerzo físico, porque en ocasiones no pueden caminar y hay que cargarlos para moverlos de un lugar a otro. Chayito, en esta línea, nos platica: “Sí, es muy cansado pero te acostumbras, si yo no tuviera calma no estaría aquí; además,uno se encariña con los ancianos porque es como si se batallara con niños, es empezar desde abajo; necesitan mucha atención, más que los niños, porque se ponen inquietos, y uno debe estar al pendiente del pañal, de la ropa. Es difícil cuidarlos, pero uno se adapta a ellos, conoce sus costumbres y necesidades. A mí me ayudó que conocí a la persona que cuido desde que estaba bien de salud, y por eso ya le conozco sus gustos”.

Ayudar a que tengan vejez digna

Muchas personas tienen la creencia de que una persona con Alzheimer, como no puede recordar, no siente y percibe lo que pasa a su alrededor y el trato hacia ellos es como si no existieran; pero todos somos seres humanos y tenemos derecho a llevar una vejez digna y con calidad de vida, por eso aun cuando parece que no entienden o no comprenden lo que uno les dice se les debe tomar en cuenta. Chayito señaló: “Se necesita mantener activos a los ancianos, platicar con ellos, jugar para que tengan movimiento y activen su mente”.

El trabajo de Chayito también requiere hacer el quehacer de la casa, lavar, limpiar y cambiar la cama; en ocasiones, cuidarlo por las noches. Además,ella no solo va a la casa de la persona a cuidarla, en otros momentos le tocó acompañar en el hospital a una de las personas que atendía.

Para finalizar, ella dijo que al estar en contacto con los ancianos uno aprende a valorar lo que tiene, en especial la salud. Aconseja a todas aquellas personas que tienen ancianos en casa losiguiente:“Tengan mucha paciencia, y cuando lleguen con ellos siempre pongan todo en manos de Dios”.

 

Algunos consejos para cuidadores:

-Enseñarles a los adultos mayoresfotos familiares.

– Ponerles la música que ellos escuchaban en su juventud.

-Invitarlos a que lean cuentos en voz alta.

– Practicar con ellos juegos de destreza,así como jugar a la pelota.

-Animarlos a que escriban textos breves.

-Revisar el hogar en cuestiones de medidas de seguridad.

– Ejercicio y recreación.

– Sonreírles y hablarles siempre con una sonrisa

 

Irma Patricia Valdez Parra

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Comentarios a la autora: (valdez@lasenda.info)

 

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