Construir Paz sin falsas seguridades

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Llamado de obispos a Autoridades y Ciudadanos

 

Construyamos la paz

En medio del debate nacional originado por la Ley de Seguridad Interna aprobada por diputados y senadores, y cuya vigencia puede impedir un veto presidencial o una determinación de inconstitucionalidad por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), obispos de México, hacen un llamado a construir un marco legal, basado en la escucha y atención de las propuestas sociales que tengan como base la justicia, el respeto y la paz.

Del año 2010 a la fecha la escalada de violencia en el país ha incrementado y no se le ve fin porque los factores de desigualdad social siguen vigentes y con mayor dureza, advirtieron los obispos que integran la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (CEPS) de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

En el documento Con decisión construyamos la paz, basta de falsas seguridades subrayaron que “aún y cuando las cifras oficiales no reflejan totalmente la situación, es notorio el espectro de muerte y otras violencias no denunciadas que se ciernen sobre nuestra nación, así como el duelo prolongado que se vive en nuestras familias ante las desapariciones, tanto denunciadas como no denunciadas”.

En 2010 la CEPS señalaba en la exhortación pastoral, Que en Cristo nuestra paz, México tenga vida digna que la determinación del Gobierno Federal de lanzar una guerra contra el narcotráfico, derivó en el incremento de homicidios dolosos “que no se pueden seguir explicando como consecuencia de enfrentamientos entre bandas criminales”.

“Los factores que contribuyen a la violencia y a la inseguridad, siguen vigentes y, aún más, se han endurecido, entre ellos la corrupción, la desigualdad, el desempleo, la impunidad, la ineficaz procuración de justicia, el abandono al campo, entre otros”, subrayan los obispos que integran la CEPS  y lamentan que “la violencia y la inseguridad ya se han extendido a casi toda la geografía nacional y algunas de nuestras ciudades forman parte de un elenco vergonzoso entre las más violentas del mundo”.

Asimismo, advierten que las secuelas de los sismos de septiembre han complicado la situación del país y “no se avizora una salida a esta otra crisis humanitaria (la de la inseguridad) que se vive en muchas regiones”.

 

Ley de Seguridad Interior

En el marco de la discusión nacional que hay en torno a la Ley de Seguridad Interior, recientemente aprobada por diputados y senadores, los obispos insistieron que el trabajo legislativo debe tener en cuenta el parecer de la Sociedad.

 

“Hoy se requieren acciones legislativas que, en un paquete con visión integral, marquen una ruta crítica para resolver las causas, pero también eviten la permanencia de políticas como la de la presencia de las fuerzas armadas en funciones policíacas y logren un consenso de todas las fuerzas políticas y sociales en orden a establecer estructuras nacionales, estatales y municipales de seguridad eficaces y respetuosas de los derechos de todos. Decisiones basadas en acuerdos que lleven a formas de corresponsabilidad y complementariedad y que darán un mejor resultado que las decisiones tomadas desde una perspectiva parcial. Avancemos ya hacia tener instituciones que, con capacitación, coordinación y equipo cualificados, provean nuestra seguridad interna, para así dejar al ejército en su función de seguridad nacional”.

En el mismo sentido indicaron que es urgente atender la realidad que se vive en los Centros de Readaptación Social del país, “que siguen teniendo resultados sociales contraproducentes y con reiteradas violaciones a derechos” por la corrupción e impunidad persistente en la procuración y administración de la justicia.

El documento en el que exhortan a los católicos a promover y vivir una Cultura de Paz y en el que se ofrecen “para facilitar el diálogo y acercar a las partes en los conflictos, para que se supere la sinrazón de la violencia y mediante el diálogo se encuentren caminos de paz y reconciliación” lo suscriben: Mons. José Leopoldo González González, Obispo de Nogales, Presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social-Cáritas; Mons. Carlos Garfias Merlos, Arzobispo de Morelia, Responsable por la Dimensión de Justica, Paz y Reconciliación, Fe y Política; Mons. Domingo Díaz Martínez, Arzobispo de Tulancingo, Responsable por la Dimensión de Pastoral de la Salud; Mons. Guillermo Ortiz Mondragón, Obispo de Cuautitlán, Responsable por la Dimensión de Movilidad Humana; Andrés Vargas Peña, Obispo Auxiliar de la 8ª. Vicaría Episcopal de la Arquidiócesis de México, Responsable por la Dimensión de Pastoral Penitenciaria; Jorge Alberto Cavazos Arizpe, Obispo de San Juan de los Lagos, Responsable por la Dimensión de Pastoral Laboral y Mons. José de Jesús González Hernández, Obispo Prelado de El Nayar, Responsable por la Dimensión de Pastoral Indígena.

 

Garantías individuales en crisis

La libertad de expresión y el respeto a la dignidad de las personas están en vilo y demandan un Estado íntegro para su defensa, ponderaron también los pastores que conforman la CEPS. “Necesitamos el resultado de las investigaciones ministeriales para conocer el significado de las ejecuciones de actores políticos, lo mismo que de periodistas y de defensores de derechos humanos. Resulta también extremadamente grave tanto el crecimiento como la extensión geográfica de los feminicidios y de otras acciones violentas contra las mujeres”.

Remarcaron que la Iglesia Católica hace suyo el reclamo de justicia y paz social que exigen los ciudadanos de México. “También nos sentimos interpelados y, por eso, los obispos levantamos nuestras voces para urgir a la responsabilidad de todos, ya que cuanto más tarden las soluciones de fondo a la situación de violencia y de inseguridad, será más difícil avanzar hacia una auténtica paz”.

 

Ciudadanos corresponsables

En la consecución y consolidación de una sociedad justa el Estado no puede ir solo, señalan los obispos de la CEPS que conminan a los ciudadanos, a estar vigilantes y participantes de las decisiones gubernamentales. “Desafortunadamente somos una sociedad civil fragmentada y dispersa que no ha tenido capacidad de incidir lo suficiente, ni en lo social ni en lo político, para canalizar los esfuerzos de la sociedad hacia procesos que contribuyan a la construcción de la paz y la cohesión social.

“Debemos todos contribuir a fortalecer a una sociedad civil responsable y articularnos mediante nuevos modelos de diálogo y colaboración que incorporen a todos los actores en procesos plurales, resolutivos, propositivos y comprometidos”.

“Es indispensable que como sociedad eduquemos para la paz, la justicia, la conciencia ética, para vivir en un estado de derecho, y una verdadera cohesión social”.

 

Elecciones 2018

De cara a los comicios del primero de julio de 2018 los miembros de la CEPS piden a quienes estarán en pos del voto, mantener y privilegiar en su agenda social y política, esfuerzos y proyectos para contener la violencia y construir la paz ya que existe el temor de que “se pueda distorsionar y manipular la situación de violencia en el país para favorecer intereses partidistas o facciosos. Puede darse un manejo superficial y frívolo de este escenario nacional simplemente para buscar votos”.

Al recalcar que la Iglesia Católica animará y estará atenta para promover campañas pacíficas que se centren en los problemas de mayor trascendencia, los obispos piden el acompañamiento de los medios de comunicación.

“De una enorme importancia son los medios de comunicación en este momento, por ello les pedimos que “sean maestros del lenguaje de la paz, tengan siempre como objetivo la verdad y el bien de la persona y del pueblo de México”.

 

Compromisos episcopales

Los integrantes de la Comisión para la Pastoral Social de la CEM señalan que, en el compromiso de transmitir el Evangelio, está implícita la siembra del germen de la paz “que tanto se necesita en nuestro país” y refrendan su responsabilidad aportar oración y trabajo para despertar las energías necesarias de todos los mexicanos a favor de la paz.

“Ante todo, a quienes han vivido en carne propia cualquier tipo de violencia queremos hacer llegar nuestra solidaridad y buscaremos más activamente escuchar y acompañar a las víctimas, estableciendo centros orientados a ello en las diócesis y parroquias.

“Promoveremos, especialmente en las zonas de mayor pobreza, acciones en favor de soluciones permanentes basadas en la solidaridad de toda la sociedad. Nos acercaremos con mayor empatía a los jóvenes para escuchar sus problemáticas y sus esperanzas, para responder a ellas en lo posible y transmitirlas a la sociedad y gobiernos”.

 

 

Fernando Javier Vera Gloria

 

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