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Reconstruir la persona desde su corazón | ENCUENTRO DE NUEVA EVANGELIZACIÓN 2018

Restauración del tejido social desde la pastoral de la Iglesia

 

Jesús descubrió que el tejido social de su tiempo estaba descompuesto y que no era del todo responsable el sistema existente, sino el corazón del hombre; por eso buscó al ser humano para reconstruirlo. En el evangelio vemos a hombres y mujeres a los que encuentra y los recompone, los reconstruye, a la samaritana, a Zaqueo, a diferentes personajes afectados por las malas decisiones humanas; afirmó el Padre Sergio Díaz Lepe. Todo comienza en el interior enfermo del ser humano. Y el Mesías muestra que si se quiere reconstruir el tejido social se tiene que reconstruir la persona desde su raíz, sostuvo el Vicario General de la Diócesis de Tepic en su saludo de bienvenida a los más de 300 participantes que se reunieron el 10 y 11 de julio en la ciudad de Tepic, Nay., para celebrar el Encuentro de Nueva Evangelización en su edición anual [ENE 2018].

 

El Padre Arturo Arana López enfatiza que estamos frente a una oportunidad histórica en que nosotros como Iglesia podemos contribuir a la reconstrucción del tejido social… si la pastoral familiar que hacemos en nuestras parroquias no está encaminada a sanar, cicatrizar las heridas que la vida va dejando, tenemos que cuestionarnos con seriedad. Como iglesia diocesana hemos abrazado el proyecto del Plan Diocesano de Pastoral que nos lleva, precisamente, a sanar la sociedad con nuestra labor apostólica. El Vicario de Pastoral hace hincapié en que el Plan Diocesano de Pastoral de la Diócesis de Tepic se conjunta con el Plan Global de Pastoral que ha propuesto la Conferencia del Episcopado Mexicano.

 

El contenido temático del ENE 2018 fue llevado acabo por Jorge Atilano González Candia, SJ, Director del Centro de Investigación y Acción Social para la Paz de la Ciudad de México, y algunos miembros de su centro de investigación.

 

González Candia ofreció conceptos básicos para acompañar los procesos de reconstrucción del tejido social en el ámbito local, elementos teóricos y testimonios para comprender y atender los conflictos sociales. Resaltó que las personas necesitan experimentar relaciones nuevas para imaginar nuevos órdenes sociales. Insistió en el acto creativo que une lo cotidiano con la trascendencia. Urgió en la necesidad de arriesgar, de adentrarse en lo desconocido, aunque no se observe ninguna garantía de éxito.

 

Para iniciar procesos que lleven a la restauración del tejido social se necesita conocer el espacio del conflicto, crear plataformas flexibles, abrir paso a la sabiduría adquirida, crear plataformas territoriales con metodologías claras que lleven a la participación a través del encuentro, la conversación y los respetos a los acuerdos tomados.

 

Existe una idea muy clara en la sociedad acerca de lo que significa el buen convivir. Afirma que Dios es el tejedor de vínculos, trabaja en la interioridad de la persona, pero reconoce la necesidad de conversación entre los actores sociales. Sostiene que el gran problema de nuestra época es la falta de habilidades para construir relaciones de intimidad donde se pueda compartir la gracia que Dios pone en el corazón.

Expuso cuatro actitudes para construir la paz. Silencio: ubicar mociones en los diálogos con las personas ¿por dónde Dios está reconstruyendo el tejido social? Lentitud: la reconstrucción del tejido social se hace de manera paulatina. Abajamiento: los signos de cercanía que detonan la confianza y transforman las relaciones.  Riesgo: no podemos tener seguridad de que el acto creativo pueda transformar la red de relaciones.

 

El sacerdote jesuita resaltó que para reconstruir el tejido social es necesario restaurar vínculos, recuperar la identidad y construir acuerdos que incluyan a todos. Para restaurar vínculos sociales se ocupa la concentración para para tener conciencia de lo que se vive internamente y desarrollar una capacidad de síntesis para ubicar el paso de Dios en la historia. Se requiere imaginación para desatar procesos de paz donde se incluya a ricos y pobres, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, minorías y mayorías. Pero haciendo todo lo posible por sanar las relaciones desde el mundo de la afectividad. La creatividad es esencial para restaurar los vínculos sociales ya que es necesario adecuar las propuestas según tiempos, lugares y personas.

 

Para reconstruir el tejido social se requiere iniciar procesos que lleven al restablecimiento de los vínculos sociales, el acceso al derecho y a la justicia social, y la creación de condiciones culturales, ambientales y estructurales para la buena convivencia.

 

En su exposición, González Candia, reconoce que la principal política de seguridad en los países latinoamericanos, ante el incremento de la delincuencia en los últimos años, ha sido la creación de leyes más severas, construcción de más cárceles y contratación de más policías; políticas que han tenido como consecuencia la proliferación de grupos delictivos y el incremento de los delitos. El expositor afirma que no hay un único responsable de la violencia, el fenómeno tiene en la raíz, un sistema de desvinculación social alimentado con la noción del progreso económico, realización personal, éxito individual.

El Director del Centro de Investigación y Acción Social por la Paz ubica cinco valores esenciales para la reconstrucción del tejido social: mejoramiento de la convivencia entre las personas y su entorno –buen convivir-; recuperar el modo de atender el daño de manera integrativa –justicia restaurativa-; cuidado de la casa común -sustentabilidad-; promoción de un sentido de vida que lleve al cuidado de los otros –ética del cuidado-; la restauración de los vínculos familiares con Dios, con la tierra, con los ancestros y con la comunidad -reconciliación-.

 

 

En la segunda jornada del Encuentro de Nueva Evangelización 2018 se desarrollaron cinco talleres simultáneos: Perspectiva de género —reconocer la figura de la mujer en la sociedad, como sujeto igual en dignidad al hombre—. Círculos restaurativos —para conocer la justicia restaurativa y ejercitarse en la solución de conflictos grupales—. Convivencias barriales —para aprender a organizar convivencias barriales encaminadas a la organización ciudadana municipal—. Familias fuertes —para aprender técnicas grupales y aprender a discernir en familia—. Asambleas de paz —para conocer cómo se realiza un círculo restaurativo adaptado a las escuelas—.

 

El ENE 2018 fue clausurado con la celebración del Eucaristía presidida por Monseñor Luis Artemio Flores Calzada, Obispo de Tepic, quien exhortó a los participantes para que cada uno haga su mejor esfuerzo por ir restaurando el tejido social, empezando por sus respectivas familias y grupos, para de ahí permear a la sociedad, que hoy más que nunca necesita de los cristianos para sanar al pueblo mexicano herido.

 

 

Oficina de Prensa | Diócesis de Tepic

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