Fiesta del Señor de la Ascensión, Santiago Ixcuintla.

Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos (Mateo 28, 19)

La Sagrada Escritura en el libro de los Hechos de los Apóstoles (1, 1-11), narra cómo Jesús resucitado, estando con los discípulos, les mandó permanecer unidos hasta el día en que el Paráclito descendiera sobre ellos; después, ante su vista se fue elevando al cielo. En la Ascensión, Jesús vuelve al Padre, sin embargo, no se separa completamente de nosotros; lo sabemos porque Él mismo nos consuela diciendo: Yo estaré con ustedes todos los días (San Mateo 28, 20). Desde entonces, la Ascensión del Señor es celebrada por la Iglesia 40 días después de la Pascua.

En nuestra Diócesis son tres las comunidades parroquiales que celebran la Ascensión como fiesta patronal: Santa Isabel, Santa María del Oro y Santiago Ixcuintla, localidades ubicadas en el estado de Nayarit. Sin embargo, es en Santiago donde la fiesta ha tomado mayor popularidad, gracias a la historia del Cristo que yace en el retablo del templo. El jueves, 21 de mayo de 2020, se cumplieron 413 años de su llegada. La celebración no fue la misma de años anteriores debido a la contingencia mundial sanitaria que estamos enfrentando, sin embargo, los bautizados encontraron una nueva forma de celebrarlo.

El Cristo de la Ascensión salió a la calle, en una procesión realizada con automóviles, bajo las medidas de salubridad necesarias. Monseñor Luis Artemio Flores Calzada, Obispo de Tepic, y los presbíteros de la comunidad, participaron también de esta procesión que duró 3 horas con 10 minutos. La imagen recorrió todas las zonas que conforman la cabecera municipal. A su paso, adultos mayores, mujeres y hombres, los pequeños y hasta los jóvenes, salieron a las puertas de sus casas para contemplar a Cristo, manifestando con aplausos y vivas, su alegría, su esperanza, su fe y seguramente entregando también, las más profundas intenciones de su corazón.

La promesa de Jesús se cumple sin fin: la Iglesia permanece en el tiempo sostenida por el Espíritu Santo y Jesús ha estado con nosotros cada día, verdadero y real, en la Santa Eucaristía.

La fiesta de la Ascensión es también nuestra fiesta. Somos parte de ella, porque estamos llamados también a anunciar la Buena Nueva cada día. De esto se trata nuestra vida cristiana. Vivimos mirando hacia el cielo, con la confianza de que gozaremos de la plenitud junto a Cristo, pero mientras llega el tiempo, tenemos los pies en la tierra y caminamos aquí como testigos de la fe que hemos recibido.

Escrito por:

Lic. Julyssa Gómez
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