Ayudar al hermano a cargar sus penas. Ejercicios espirituales para sacerdotes.

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Los sacerdotes mayores de la Diócesis de Tepic —de 41 años de ordenados en adelante—tienen sus ejercicios espirituales del 13 al 16 de noviembre del presente, en las instalaciones del Seminario Mayor, en Santa María del Oro, Nayarit.

A los ejercicios espirituales asistieron 50 sacerdotes de la generación —llamada Ad Maiorem Dei Gloriam [AMDG para la mayor Gloria de Dios]— a la cual se incluyeron sacerdotes de otras generaciones que no habían tenido la oportunidad de hacer sus ejercicios anuales. La dirección de los ejercicios espirituales estuvo a cargo del Padre Manuel Olimón Nolasco.

El Dr. Olimón en su tema de inicio recordó a los sacerdotes participantes que su misión “no es buscar manchas, sino curar heridas; estamos llamados a una tarea de mayor profundidad ante un mundo herido, ante una Iglesia herida y ante nuestras heridas personales”.

Los ejercicios retoman algunas de las enseñanzas del Papa Francisco que ha dirigido directamente a los sacerdotes a lo largo de su pontificado. El Padre Olimón insistió en el necesidad de “trabajar a nivel conciencia para dejar orientarnos por Dios desde la intimidad del corazón”.

 

Orar, asimilar, anunciar y celebrar
El Padre Olimón recordó algunos de los elementos del rito de ordenación sacerdotal.

La primera ocupación del diácono, del presbítero y del obispo es la oración. Quien no ora es un candidato a la mundanidad… no es orar únicamente por si mismo, sino orar por el pueblo.

Predicar la palabra de Dios es la segunda responsabilidad del ministro ordenado; la predicación supone la asimilación de esa palabra, que la palabra que se anuncia sea la palabra divina, instrumentada a través del sacerdote. Así como se instrumentó la palabra en Juan Bautista, quien dijo “conviene que él crezca y que yo disminuya…”. Si el sacerdote se predica a sí mismo traiciona el mensaje y la voz del que envía [el Verbo Divino].

Y la tercera gran responsabilidad del sacerdote es la celebración de la Eucaristía y de los otros seis sacramentos. La Eucaristía es la fuente y cumbre de la vida cristiana…

Por lo tanto: “El envío que recibimos los presbíteros es para orar, para asimilar –vivir– la palabra y anunciarla, y celebrar la Eucaristía para la santificación del sacerdote y del pueblo de Dios”.

Olimón Nolasco advirtió que “cuando se multiplica la celebración de la Eucaristía se corre el riesgo de perder el sentido del sacramento. Tenemos que asumir el papel de Cristo cabeza que preside la Eucaristía. En la Eucaristía se prolonga la presencia de Cristo en su Iglesia”.

El Padre Olimón retomó la homilía que el Papa Francisco pronunció en la Misa Crismal del año 2013. Cuando el sacerdote celebra lo hace “cargando sobre sus hombros al pueblo que se le ha confiado y llevando sus nombres grabados en el corazón. Al revestirnos con nuestra humilde casulla, puede hacernos bien sentir sobre los hombros y en el corazón el peso y el rostro de nuestro pueblo fiel, de nuestros santos y de nuestros mártires, que en este tiempo son tantos”.

“Poner el hombro y el corazón por el pueblo de Dios”, ayudar al hermano a sobrecargar sus penas… “El sacerdote celebra cargando sobre sus hombros al pueblo fiel, y llevando los nombres de sus fieles. Llevar el peso del pueblo encomendado y sentir la ligereza de los santos y de los mártires; ni somos los primeros que celebramos ni los últimos, con nosotros están los santos y los mártires que han celebrado antes y celebrarán después, que juntos llevamos los pesos de la humanidad”.

El Padre Cecilio Estrada, coordinador de dicha generación sacerdotal, conminó a reflexionar y redescubrir los aspectos positivos y negativos de quienes forman el presbiterio diocesano de Tepic; en grupos de trabajos se retomó las experiencias de vida de santidad que tuvieron y tienen algunos sacerdotes de la Diócesis de Tepic.

Los ejercicios espirituales son una oportunidad que los sacerdotes tienen cada determinado tiempo para acrecentar y compartir su caminar sacerdotal, desde un ambiente sacerdotal fraterno. Buscar elementos de reflexión y motivación para tener más unidad, fraternidad y solidaridad sacerdotal. El Padre Estrada invitó a apuntalar la identidad sacerdotal en el presbiterio de Tepic. Los ejercicios espirituales terminarán el jueves 16.

 

Rafael Rentería

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